San Juan de Ulúa, el ocaso de una historia

Por Soni Naranjo.–  Si usted visita Veracruz, es casi  visita obligada que le dedique un par de horas al recorrido de San Juan de Ulúa,  la antigua penitenciaría, la prisión temida de varios ilustres como Fray Servando Teresa de Mier, Benito Juárez y Chucho El Roto”.  Para algunos es uno de los lugares más temidos, para otros un lugar histórico cuyos muros gritan a oídos sordos los sucesos que ahí acontecieron, nada más escuchar las historias de los guías, y entrar a esas frías cuevas y su imaginación se horrorizará. 

Fuerte San Juan de Ulúa Foto Like a Tourist

Esta  fortaleza se llamada San Juan de Ulúa en honor al capitán Juan de Grijalva. El Ulúa viene por una antigua leyenda que dice que cuando llegaron los españoles vieron a dos jóvenes sacrificados y preguntaron a un indígena qué les había sucedido. Éste les contestó que los de Culúa (los habitantes del lugar) los habían sacrificado, pasando así a la posteridad.

Su construcción en un islote comenzó en 1535 bajo la tutela de Antonio de Mendoza y tardó alrededor de 172 años para su finalización como fortaleza. Para ello fue necesaria la creación de una argamasa hecha con concha de ostión, huevos de tortuga, arena y agua de mar, para levantar muros resistentes contra los fortísimos nortes frecuentes en el lugar. Rápidamente se convirtió en el punto de entrada y salida al puerto, y baluarte del mismo.

Fue la prisión más temida

Lo más representativo del fuerte era el “Muro de las Argollas”, en el que había alrededor de 35 argollas para atracar barcos, y el cual servía como protección para las embarcaciones de los vientos que azotaban el puerto, de este modo se evitaba que los barcos se estrellaran durante el mal tiempo. El Fuerte de San Juan de Ulúa también fue utilizado como bodegas de almacenamiento en las que se guardaban metales preciosos que a su vez eran enviados a España. Éstas se dividían por arcos de diferentes estilos arquitectónicos, desde los de medio punto, hasta los elípticos abovedados, dando realce a la estructura.

El fuerte fue utilizado como prisión. Con torturas y abusos los prisioneros terminaban sus vidas de forma maltrecha e ignominiosa. En ocasiones subía la marea metiéndose al fuerte ocasionando inundaciones y los prisioneros tenían que permanecer pegados a la pared. El agua llegaba incluso a formar estalactitas y los muros se llenaban de salitre, dando un aspecto tenebroso y frío.

Una verdadera Joya arquitectónica

En el siglo XIX este fuerte  albergó tanto a criminales y cautivos de guerra, como a sospechosos de brujería o herejía, opositores políticos, periodistas e intelectuales críticos del gobierno en turno.  Los condenados eran encerrados en las “tinajas”, calabozos húmedos y oscuros con filtraciones salitrosas, en los que mermaba su salud rápidamente.

La fortaleza fue nombrada “Cuatro Veces Heroica” por haber defendido la soberanía nacional en cuatro ocasiones: en 1825, la rendición de las últimas tropas españolas; 1838, en el ataque de las tropas francesas durante la Guerra de los Pasteles; en 1847, en el ataque de las tropas norteamericanas durante la Guerra de Intervención, y finalmente en 1914, en la defensa contra el desembarco de las tropas estadounidenses.

Venustiano Carranza  suprimió la actividad en este lugar por decreto presidencial el 2 de julio de 1915.

Plaza principal

Si visitas el Puerto de Veracruz  no dejes de conocer esta joya histórica y sé testigo de los eventos que en ella acontecieron. Encontrarás en sus muros de estalactitas y salitre, el pasado de una historia siempre viviente a pesar de su ocaso.

Una buena cámara y un buen sombrero por aquello del sol son los compañeros ideales para obtener tus fotos del recuerdo en este entre maravilloso y temible lugar.  #ViajaConoceDiviertete  #LikeATourist

Fotos y texto Like a Tourist

No olvides la foto del recuerdo

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