Los albergues más curiosos de Europa

Like a Tourist.- Entre charlas nocturnas en voz baja en dormitorios oscuros y conversaciones entusiastas en cocinas comunitarias, los albergues son parada obligada para el viajero solitario que busca compañía. Que nadie se imagine paredes anodinas y cubrecamas desgastados: el alojamiento económico no tiene por qué ser aburrido.

Hostel Celica en Liubliana, Eslovenia

El hostel Celica una antigua prisión militar construida por el ejército austrohúngaro es hoy una de las pensiones de moda en Liubliana, con una fachada contemporánea muy carismática que luce las cicatrices de su siniestro pasado.

Los huéspedes duermen en celdas remodeladas, con rejas incluidas, y pueden visitar las solitarias cámaras de aislamiento, que hoy son un museo, para descubrir cómo se vivía en la cárcel. Los añadidos modernos incluyen el opulento Oriental Café y la ecléctica Srečišče Art Gallery, que realzan el objetivo del albergue: fomentar la unión entre las personas en un edificio inicialmente construido para separarlas.

Glenfinnan Sleeping Car, Glenfinnan, Escocia

Evocando románticas imágenes de columnas de vapor, lujosos vagones-restaurante y lámparas araña columpiándose, el antiguo Glenfinnan Sleeping Car ofrece a los viajeros de presupuesto ajustado un pedacito de la era dorada de los viajes en tren, aunque en realidad no se mueva.

Aparcado de forma permanente en el exterior del victoriano  Glenfinnan Station Museum, en las colinas de las Tierras Altas escocesas occidentales,  este vagón de 1958 se ha convertido en un albergue alargado con baño, salón y una selección de confortables compartimentos-dormitorios con capacidad para 10 ‘pasajeros’.

YHA Black Sail, Cumbria, Inglaterra

Para los viajeros que se horrorizan ante la idea de otro apartamento céntrico y estrecho convertido en dormitorio colectivo, este antiguo refugio de pastor es un soplo de aire fresco.

El YHA Black Sail, accesible solo por un sendero serpenteante de 10 km, este refugio de montaña construido en piedra se alza, solitario, en medio de un prístino valle de Cumbria. Tras una intensa reforma en el 2013, ofrece hoy 16 literas, una cocina muy hogareña –con la nevera bien provista de cervezas– y uno de los paisajes más apacibles que pueden contemplarse desde la cama del dormitorio.

 Warung Cave hostel Gran Canaria, España

Con las habitaciones excavadas en la roca, al estilo de los guanches, pobladores autóctonos de Gran Canaria, este albergue promete una estancia memorable para los viajeros de presupuesto económico que gusten de lo primordial.

Sin trampa ni cartón, la composición de las habitaciones las hace isotérmicas, con una temperatura anual constante de entre 18 y 20°C. Su ubicación, en un pueblo de alta montaña, garantiza la soledad –algo complicado en esta isla tan popular– y las vistas a los picos de la región, envueltos en nubes, además de un montón de rutas excursionistas al pie de la puerta.

10 Z BUNKER Brno, República Checa

El refugio nuclear más secreto de la ciudad checa de Brno se remodeló en el 2015 y pasó de ser una inquietante reliquia de la época de la guerra a convertirse en una de las opciones de alojamiento y la galería de arte vanguardista más moderna de la ciudad.

Los visitantes que hoy recorren los 500 m de túneles del 10-Z Bunker todavía ven las evocadoras paredes blancas de ladrillo y el mobiliario de época soviética, pero también descubren pinceladas artísticas del s. XXI, sobre todo el local de conciertos Milk Bar desde donde las melodías de jazz reverberan por los oscuros túneles donde antes retumbaban las bombas.

Intersail Ámsterdam, Países Bajos

Muchos visitantes de la capital holandesa regresan a su hotel balanceándose tras una noche de fiesta en la ciudad, pero para los aspirantes a lobos de mar que se alojan en el Intersail –que se autodefine como bostel (de boat, ‘barco’, y hostel, ‘albergue’) – ese balanceo no es producto de ninguna sustancia ilícita.

Meciéndose en las apacibles aguas del Oosterdock, en las afueras de Amsterdam-Centrum, este antiguo velero ofrece camarotes confortables y un buen bufé de desayuno a bordo. Quien se agobie encerrado en el camarote disfrutará en cubierta, donde una terraza bajo el sol por la cual corre la brisa ofrece el entorno ideal para conocer a otros ‘tripulantes’.

Gyreum Ecolodge, condado de Sligo, Irlanda

Aunque la idea de un edificio perfectamente cilíndrico en la cima de una solitaria colina envuelta en niebla parece sobrenatural, este albergue se diseñó para estrechar la conexión de los huéspedes con la naturaleza.

Situado en una región remota del condado de Sligo, en Irlanda, ofrece camas-cápsula alrededor de una cálida chimenea, duchas con agua de lluvia y comidas elaboradas con ingredientes ecológicos. A pesar de tan estrecha relación con la tierra, la mayor atracción son las vistas nocturnas de la Vía Láctea, que brilla en un cielo oscuro ajeno a la contaminación lumínica.

War Hostel, Sarajevo, Bosnia y Herzegovina

El personal vestido con chalecos antibalas y las camas procedentes de refugios aéreos no prometen una estancia apacible, pero alojarse en el War Hostel ofrece mucho más que noches de buen dormir.

Regentado por una familia de supervivientes de la Guerra de Bosnia, que devastó Sarajevo a principios de los años noventa, esta pensión-réplica histórica ofrece una perspectiva del horror cotidiano en época de guerra. Funciona como advertencia de las consecuencias del conflicto, con paredes llenas de impactos de bala y baños sin luz eléctrica. Como advierten en la web: “quien busque lujo, que no venga, por favor”.

Jumbo Stay, Estocolmo Suecia

Si el viajero siempre fantaseó con volar en primera clase y no pudo permitírselo, este albergue le ofrece la oportunidad, por muy ajustado que sea su presupuesto, de dormir con total comodidad a bordo de un Boeing 747.

Situado en el recinto del aeropuerto de Estocolmo-Arlanda, Jumbo Stay ofrece una selección de elegantes alojamientos dentro de un avión de pasajeros en desuso, desde dormitorios compartidos hasta una suite de lujo situada en la cabina; aunque la ausencia de motores impide cualquier intento de unirse al Mile High Club.

Babushka Gran hotel, Odesa, Ucrania

Su elegancia hace añicos la imagen clásica del albergue frío y anodino. Situado en el centro de Odesa, este albergue es ideal para quien busque un alojamiento económico, pero con clase.

El Babushka Grand Hostel ocupa una casa señorial con 200 años de historia y está decorado como el palacio de un aristócrata de Odesa del s. XVIII: techos altos con molduras doradas, alfombras antiguas y relucientes lámparas de araña. Además, permite iniciarse de forma económica –por fugaz que sea– en la vida aristocrática.  #ViajaConoceDiviertete  #ComoUnTurista

Texto por Jack Palfrey, autor de Lonely Planet.es

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